Hoy he visto en los ojos azules de una mujer mayor el paso del tiempo reflejado en ellos. Su mirada era de cansancio, fatiga, dolor, angustia, tristeza... Sus ojos caídos mostraban pesar. Las arrugas de su cara no eran más que una invitación a la última fiesta cuya anfitriona dice ser la Muerte.
Y este párrafo que escribí mientras iba en el autobús tras ver a esta señora, ha dado que pensar en mi mente. Ha hecho que me de cuenta de lo que es el tiempo y de lo que no es. De que parece abstracto y no lo es porque todo lo que vivimos en un día, en una hora, en un minuto o segundo, todo es tiempo, y eso lo palpamos, lo sufrimos o celebramos.
Como dijo Benjamín Franklin: ¿Amas la vida? Entonces no malgastes el tiempo, porque ese es el material de que está hecha la vida.
Si, amo la vida. Amo vivir y disfrutar de cada atisbo de vida que siento en mis venas. Me gusta sentir cómo corre el aire por mis pulmones y la sangre por mis venas. Cómo late mi corazón según el estado de ánimo en el que esté. Me gusta vivir, me gusta la vida, aunque a veces sea odiosa y duela, pero como dijo Cervantes: Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades; y Chaplin comentó: El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto. Yo miro hacia delante porque lo pasado ha huido, lo que esperamos está ausente, pero el presente es nuestro y vivo el momento como si fuera a desaparecer, a desvanecerme en la nada después.
Vivir es una aventura maravillosa.
Atte: Little Swan.

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