miércoles, 17 de julio de 2013

Cuerda Floja

Texto hallado en una carpeta de mis documentos, data del 22/08/2009.

Sin duda la vida está llena de decisiones. 

Cada decisión encierra un riesgo y cada riesgo involucra nuestra capacidad de saber afrontarlo, poniendo a prueba algunos aspectos de nuestra personalidad.
En determinadas encrucijadas de nuestra vida, uno opta por el camino de la izquierda, el de la derecha o el que sigue recto, en plena oscuridad, sin saber qué se ocultará en el próximo giro, o en la próxima bifurcación. 

A veces sale bien, otras mal, a veces podemos remediarlo y volver sobre los pasos y otras, el viento sopló demasiado fuerte como para encontrar las migas que dejamos en el camino como en el cuento de Hansel y Gretel.
Así vamos andando, con equipaje liviano o mochilas cargadas, con ganas y entusiasmo o por mera inercia.

Pero de pronto un día, el camino se hace demasiado angosto, y toma forma de cuerda. Nuestros pies no calzan en la superficie y requieren de demasiado equilibrio y concentración para mantenernos sin caer al vacío.

Esa fina cuerda es la que me sostiene hoy. Es el punto de inflexión en mi vida, que tarde o temprano sabía que llegaría.

La realidad es que no sé hacia dónde quiero ir, o mejor dicho, sé que los caminos que había por delante no se parecían en nada a lo que quiero para mi.
Es el momento de decidir si para alivianar el peso conviene arrojar el equipaje al abismo e intentar mantenerse en pie el mayor tiempo posible, o si lo correcto es saltar, rogando que debajo exista la red capaz de sostenerme.

Por el camino voy avanzando , y va a llegar el momento de decidir qué quiero, si A o B o C, y esa decisión que parece simple, puede condenarse nuevamente a un trabajo hecho como una autómata, a desgano, con mi vocación colgada en una percha y mi entusiasmo perdido en los viajes al microcentro, o puede ser el paso a sentirme nuevamente feliz de haber encontrado algo que me den ganas de calzarme el traje de luchadora otra vez.

Quisiera estar en otro lugar, pero no sé cuál.
Como si sintiera que es el momento de ubicar las piezas donde corresponden para que en veinte años agradezca el haberlas ubicado de esa forma y no de otra. Pero, ¿cuál es la forma? ¿Cuáles son las piezas? ¿Se puede de un día para otro rediseñar el dibujo que hace 35 años que está trazado en el papel?

Para que la cuerda floja vuelva a hacerse camino necesito pensar qué quiero de ahora en adelante y me parece una tarea demasiado difícil para la que nadie escribió ninguna receta.
Será cuestión de escucharme y de ser mi única consejera.
Después de todo, salga bien o salga mal, siempre será mi vida, y yo, la única responsable de cada trazo.


Atte: Little Swan. 

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